Algo más de 80 minutos duró la ilusión y la alegría en La Romareda. El Real Zaragoza empezó el partido de este domingo impetuoso, marcando el paso con firmeza, lanzado en la nueva dinámica que ha sacado al equipo de la candidez de unas semanas atrás. Para rematar la faena, un gol tempranero llenaba la grada de optimismo, más sabiendo que tanto Tenerife como Valladolid, los equipos que juegan en la misma liga, no habían sido capaces de sacar ni un solo punto en su visitas a Coruña y Bilbao.
Espoleados por el gol del central blanquillo, la primera parte fue de los de casa, que plantearon un partido muy físico, de mucha presión, por cierto no siempre bien entendida por un Teixeira Vitienes que cortó en demasía el juego, especialmente cuando el balón estaba en posesión de Reyes que, en la noche de los Oscars, a sobreactuado cuando la defensa maña se acercaba a sus tobillos.
Con Forlán desaparecido, y el Kun Agüero bien amarrado por Ponzio, y con un centro del campo en el que Gabi y Edmilson se impusieron a Tiago, el Zaragoza tuvo una primera parte de claro dominio, con Arizmendi, Eliseu y un gran Chupete Suazo poniendo a prueba a la defensa atlética que, sin dudas, es la más floja de sus líneas. Sin embargo el Zaragoza no fue capaz de materializar, De Gea estuvo muy correcto, ante Gabi primero y Eliseu después, y al descanso se llegaba con mínima ventaja para los locales.
En la segunda parte, el Zaragoza pecó de conformismo, poco a poco, los visitantes se fueron haciendo con la manija del partido, y eso a pesar de que Reyes fue expulsado por dar un manotazo a Eliseu mientras peleaban un balón. Oscar a la mejor interpretación también para el portugués, que exageró el gesto enviando al utrerano a la caseta y dejando al Atlético con diez.
Lo cierto es que pese a esta baja, la entrada en el campo de Jurado, Salvio e Ibra dio otro tono a los rojiblancos, ayudados por un Zaragoza que cada vez reculaba más, dando campo y balón a un equipo que puede llegar a jugar muy bien cuando Agüero, Tiago y Jurado encontraron la inspiración. De este modo, ya en el tiempo de descuento, Jurado controló un balón en banda izquierda, centro colgado suavecito e Ibra que se convirtió en el héroe de la noche.
Tres puntos que vuelan de La Romareda en el último instante, demasiado premio para un equipo, el Atlético, que mostró su cara de las peores ocasiones, y tal vez el justo para un Zaragoza demasiado cauto que se olvidó demasiado pronto de que el fútbol consiste en meter goles.